En su práctica, Natalia Armijo explora las posibilidades de la imagen a través del color, la composición y la textura. El dibujo funciona como punto de partida, nunca como fin en sí mismo. Le interesa indagar de qué manera distintos elementos, materiales y recursos visuales pueden converger para producir nuevas composiciones, relaciones y formas de lectura.
En ¿Por qué todo dice “SALE”? esta exploración parte de un gesto cotidiano: los tickets que marcan el precio de objetos encontrados en tiendas y comercios tradicionales. Verdes fosforescentes, naranjas, rosados y demás tonos saturados dejan de cumplir una función comercial exclusiva para convertirse en materia pictórica: se superponen, se desplazan, ocupan el espacio y construyen obras en las que el color adquiere volumen y densidad, una mirada mediada por la distancia frente a la composición.
Detrás de estas piezas aparece la pregunta sobre aquello que no tiene precio y, a partir de ahí, la exploración sobre aquello que determina realmente el valor de las cosas. Armijo observa la tensión entre lo que puede ser medido, etiquetado y puesto a la venta, y lo que escapa a cualquier cifra. La pregunta por el precio se convierte, así, en una indagación sobre el valor: sobre cómo se asigna, se intercambia y se reconoce en la vida cotidiana.
Los lenguajes de compra y venta, tan presentes en nuestro entorno, son trasladados aquí a un territorio visual. Los signos que informan sobre un costo se convierten en elementos de composición: la obra se construye a partir de este lenguaje contemporáneo, tomando objetos que no fueron concebidos para producir arte y reorganizándolos en un lenguaje propio, inmediato y, al mismo tiempo, abierto a múltiples lecturas.
La lectura de las obras cambia según la distancia. De cerca aparecen los números, los precios, los detalles del contorno del ticket: los signos que reconocemos de inmediato. Al alejarnos, estos elementos pierden su función original y se integran en una composición mayor: una imagen hecha de color, volumen, ritmo y relación espacial.
¿Por qué todo dice “SALE”? propone, así, una reflexión sobre aquello que valoramos y sobre las formas en que ese valor se traduce en imágenes y lenguajes cotidianos. A través de una exploración que parte del dibujo y se desplaza hacia el color, la textura y el volumen, Natalia transforma elementos ordinarios en la posibilidad de imágenes impredecibles: composiciones que cuestionan qué cosas pueden, realmente, tener un precio fijo.