El arte que no necesita galerías
Hay una forma de arte colombiano que no pasa por el sistema formal de las galerías, las ferias ni los museos. Ocurre en los muros de los barrios, en los puentes peatonales, en las fachadas de edificios industriales, en las paredes de los metros. Es el arte público y el diseño urbano, y en Colombia tiene una vitalidad que pocas ciudades latinoamericanas igualan.
Bogotá, Medellín y Cali tienen tradiciones distintas de arte urbano que reflejan las historias y las estéticas de cada ciudad. Las tres son extraordinariamente ricas y merecen ser leídas con el mismo nivel de atención que le daríamos a cualquier exposición en una galería de primer nivel.
Bogotá: de La Candelaria al Festival Estéreo Picnic
Bogotá tiene una de las escenas de arte urbano más activas de América Latina. La ciudad es conocida por tener una política relativamente permisiva hacia el grafiti y los murales en espacios públicos, lo que ha permitido el desarrollo de una cultura de arte callejero muy sofisticada.
Los barrios de La Candelaria, La Perseverancia, Chapinero y San Felipe son los más densos en intervenciones de calidad. Pero el arte urbano bogotano no se limita a los barrios creativos: aparece también en Ciudad Bolívar, en Kennedy, en Bosa — donde los murales tienen un contenido social y político que pocas galerías aceptarían colgar.

Mural de gran formato en Bogotá — los muralistas bogotanos que desarrollaron lenguajes visuales completamente propios
Los muralistas bogotanos con propuesta propia
La escena de arte urbano bogotano tiene una generación de artistas que han desarrollado lenguajes visuales completamente propios: sistemas simbólicos que combinan referencias precolombinas con estética contemporánea, paletas derivadas del territorio colombiano, figuras que hablan de la realidad social del país sin panfletismo.
Medellín: la transformación urbana como proyecto artístico
Medellín es internacionalmente reconocida por su proceso de transformación urbana de las últimas dos décadas. Pero menos conocido es el rol que el arte público jugó en ese proceso: los metrocables, los parques biblioteca, las escaleras eléctricas de las comunas fueron acompañados de intervenciones artísticas que convirtieron la infraestructura en objeto cultural.
La ciudad tiene además el Festival Internacional de Arte Urbano más importante de Colombia, que cada año invita a artistas nacionales e internacionales a intervenir espacios públicos de la ciudad con un nivel de calidad y de permanencia que pocos festivales del continente igualan.

Escaleras de la Comuna 13, Medellín — cuando el arte urbano decidió que el barrio era tan buena galería como cualquier sala blanca
Cuando caminas por las comunas de Medellín y ves un mural de diez metros en la fachada de una casa del barrio, estás viendo arte que decidió que el barrio era tan buena galería como cualquier sala blanca del centro.
Cali: la estética del Pacífico en las paredes
Cali tiene una identidad visual urbana muy marcada por la influencia de las comunidades afrocolombianas del Pacífico. Los murales caleños más interesantes tienen una energía cromática diferente a los de Bogotá o Medellín: más saturados, más festivos, más conectados con la tradición visual del Pacífico colombiano.
El Aguablanca y el Distrito de Aguablanca tienen una tradición de arte comunitario que ha producido algunos de los murales más significativos del arte público colombiano contemporáneo.

"Lo mejor de Cali" — la energía cromática del Pacífico colombiano que define la identidad visual del muralismo caleño
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