Cerámica colombiana contemporánea: de La Chamba a los talleres de Bogotá

Cerámica colombiana contemporánea: de La Chamba a los talleres de Bogotá

Colombia tiene una de las tradiciones cerámicas más ricas de América

La historia de la cerámica en Colombia es la historia de múltiples tradiciones paralelas que se desarrollaron en territorios distintos, con materiales distintos y con funciones culturales distintas. La cerámica precolombina colombiana —Quimbaya, Tumaco, Nariño, Calima— es reconocida mundialmente por su sofisticación técnica y su riqueza simbólica.

Pero la tradición cerámica colombiana no terminó con la Conquista. Sobrevivió, se transformó y sigue activa en múltiples centros artesanales del país. Y en los últimos quince años, ha encontrado una nueva generación de ceramistas urbanos que la están reinterpretando desde los estudios de Bogotá, Medellín y Cali.


La Chamba: la cerámica que fascina al mundo

El municipio de La Chamba, en el departamento del Tolima, produce desde hace siglos una cerámica de color negro con acabado satinado que es reconocida internacionalmente como una de las más sofisticadas tradiciones alfareras de Colombia.

El negro de La Chamba no se consigue con esmalte — es el resultado de un proceso de ahumado y pulido manual con una piedra especial que cierra los poros de la arcilla. El acabado final tiene una calidad casi metálica que ninguna cerámica industrial puede reproducir.

Lo que hace especialmente interesante a La Chamba en el contexto contemporáneo es que sus artesanas —la mayoría son mujeres— han sabido mantener la técnica tradicional mientras adaptan las formas a los gustos del mercado contemporáneo. Hoy se hacen tazas de café, ensaladeras, set de cocina en cerámica de La Chamba que caben perfectamente en cualquier cocina de diseño.

 

La cerámica de La Chamba es el ejemplo perfecto de una tradición artesanal que no necesita cambiar su técnica para ser contemporánea. Lo contemporáneo no está en la forma — está en entender que esa técnica es imbatible.

Ráquira: el pueblo de la arcilla viva

Ráquira, en el departamento de Boyacá, tiene una de las producciones cerámicas más diversas y coloridas de Colombia. A diferencia del austero negro de La Chamba, la cerámica de Ráquira trabaja con esmaltes de colores intensos y formas que van desde lo funcional hasta lo completamente decorativo.

La paleta de la cerámica de Ráquira es inconfundible: azules cobalto, amarillos intensos, rojos óxido. Combina perfectamente con los materiales naturales del diseño de interiores colombiano contemporáneo.

 

Chawan de porcelana con té — el diálogo entre la cerámica japonesa y la colombiana que define a la nueva generación de ceramistas urbanos

 

Los ceramistas urbanos colombianos: la nueva generación

En los últimos quince años ha emergido en Bogotá y Medellín un grupo de ceramistas con formación artística formal que trabajan en estudios propios y producen obra en el territorio de frontera entre artesanía y arte contemporáneo.

Estos ceramistas comparten algunas características: trabajan con arcillas colombianas de procedencia conocida, tienen una propuesta estética coherente y reconocible, y producen en escalas pequeñas que garantizan la singularidad de cada pieza. Su trabajo aparece tanto en galerías de arte como en tiendas de diseño de interiores de alto nivel.

       Muchos han estudiado técnicas de cerámica japonesa —como el raku y el anagama— y las han hibridizado con técnicas precolombinas colombianas.

       El acabado intencionalmente imperfecto —que en japonés se llama wabi-sabi— tiene un paralelo en la estética de la cerámica colombiana tradicional que no busca la perfección industrial.

 

Escultura cerámica contemporánea colombiana — el objeto en la frontera entre artesanía y arte que define la nueva generación

 

Explora la cerámica colombiana contemporánea seleccionada por Paisaje Latino en paisajelatino.com — desde La Chamba hasta los talleres de Bogotá.